viernes, 27 de junio de 2008

La prensa te apuñala

Un pequeño episodio, una gran mentira
La paleoizquierda sirviendo de guardia a “Truman Show” De Angelli,
Tumulto, un caído.
Los medios patalean en el barro
Afirmaron: Un apuñalado.
El maniqueísmo de la prensa una y otra vez.
Ripoll afirmando que fue un atentado.
Paranoia.
La desinformación a pleno.
Castells sumando más bochorno.
El notero típico “tensa calma” otra vez dueño del espacio del éter.
Ambulancias del Same, los médicos de la ciudad autónoma de Buenos Aires informan, la herida es incompatible con un elemento cortante.
El apuñalado regresó con un raspón de dos centímetros que ni los representantes de las entidades patronales se negaron a rotular como ataque.
El raspón de una caída.
Se cae la mentira.
Rápido a cambiar los títulos
5 minutos de gloria para el manifestante, amigo de Llambías y militante de la CCC, que dice no serlo, demostrando que en Argentina, se puede juntar el agua y el aceite.
Otra vez la apuñalada es la verdad, otra vez la basura de los medios a la vista de todos.
Como hace 6 años con Kosteki y Santillán.
Por defender a quien les había licuado las deudas.
Hoy por los negocios de la expoagro y su participación en el negocio granario.
En nombre del periodismo independiente.
Otro puñal en la espalda.

3 comentarios:

MÓNICA ADRIANA dijo...

un tajito de 2cm y gritaba como loco el gran revolucionario maoísta! Se`podría hacer un intercambio y mandarlo a Irak o a Afganistán por la resistencia

Anónimo dijo...

Es vergonzoso, los periodistas mentirosos, si un desprevenido prendía Crónica parecía que el tipo estaba en terapia intesiva como tres horas después del hecho.Y los políticos como la Ripol y Castel desesperados por meter la cuchara dicendo cualquier cosa sin chequear. Son un circo.No se los puede tomar en serio.Que le pasa a todos que solo existen si son mediáticos?

webmaster tmarin dijo...

Periodismo vergonzoso. Información absolutamente parcializada.Eso es lo que ofrecen los medios de comunicación en general salvo honrosas excepciones.
Un abrazo
Tere Marin