jueves, 12 de febrero de 2009

Darwin en Santa Fe


En su paso por nuestra provincia durante el 1833, Darwin escribió sobre Rosario, Santa Fe y nos regaló alguna perlita política.


Rosario es una gran ciudad, edificada en una meseta horizontal levantada sobre el Paraná unos 18 metros. El río aquí es muy ancho y tiene numerosas islas, bajas y frondosas, como también la opuesta ribera. La vista del río parecería la de un gran lago, a no ser por las islitas en forma de delgadas cintas, únicos objetos que dan idea del agua corriente.

Por la mañana llegamos a Santa Fe. Allí me sorprendió observar el gran cambio de clima, producido por la diferencia de sólo 3 grados de latitud, entre este lugar y Buenos Aires. Así lo evidenciaban el vestido y complexión de los hombres, el mayor desarrollo del ombú, el gran número de nuevos cactus y otras plantas, y especialmente de las aves. En el transcurso de una hora observé media docena de las últimas que nunca había visto en Buenos Aires. Considerando que no existen fronteras naturales entre las dos regiones y que el carácter del país es muy semejante, la diferencia dicha era mayor de la que podía esperarse.

Santa Fe es una pequeña ciudad tranquila, en la que reinan la limpieza y el orden. El gobernador, Estanislao López, era un soldado raso en tiempo de la revolución, y a la fecha lleva 17 años en el cargo. Semejante estabilidad se debe a sus procedimientos tiránicos, pues
hasta ahora la tiranía parece adaptarse a estos países mejor que el republicanismo. La ocupación favorita del gobernador consistía en cazar indios; de poco tiempo a esta parte había matado 48 y vendido los hijos a razón de tres o cuatro libras por cabeza.


PD: Y pensar que vos, sindioses, criticás al Lole y a Binner por mucho menos ehhh!!!

5 comentarios:

Martín LatinoameriKano dijo...

Mmmmmmmmmm.... ¿están seguros de que era Estanislao López y no Estanislao Lole?

Jeje.

Anónimo dijo...

Ja, y encima se enfermó cuando estuvo en Santa Fe, se ve que esa ciudad es solo para algunos machos. Además habló de la gran sequía que había en ese país, haciendo notar que hay ciclos que se repiten.
Hace poco me compré un libro de una inmigrante suiza, Beck o algo así, que escribió acerca de cuando llegó a Santa Fe desde Suiza. una de las cosas que me sorprendió es que se asombraba de que los indios se bañaban después de transpirar. Se ve que a los europeos eso de bañarse no les cabe. Los indios somos muy limpios por lo que se ve.
César.-

Rob Rufino dijo...

Cesar, las observaciones de Darwin respecto al clima de Santa Fe son exquisitas.

salu2.

sin dioses dijo...

Otros tiempos Rob. Darwin una pluma exquisita.

Mariano T. dijo...

Le debemos a Darwin el hecho de que la Patagonia sea argentina.
Su sentencia de "tierra esteril y maldita" la salvó de las apetencias europeas durante el período que estuvo sin ocupar.