martes, 30 de marzo de 2010

Gracielita, el desierto y la corrupción


Luciano, neoduhaldista, propietario del blog de Desierto de Ideas hace un post pontificando a la Negra Camaño -no es el primero- levantando una nota del vaciador de Aerolíneas Argentina (Crítica) en la que que habla de la supuesta corrupción del gobierno.

La boca sucia de Gracielita, que ingresó en los 60 al gremio gastrónomico, sin haber nunca lavado una copa, ni servido una porción de capelettis, obtuvo participación en el gremio gracias a su órgano femenino. La Negra como se la conoce, fue apoyo de Menem y ministra de trabajo con el gobierno de mayor desocupación de la Argentina y miembro de los que quieren a Videla, sin embargo se da el lujo de hablar de corrupción.

La sola palabra corrupción en boca de la impresentable recuerda el espíritu de un gran moralista que dijo:

    "Hoy en día, ya la gente no respeta nada. Antes, poníamos en un pedestal la virtud, el honor, la verdad y la ley. La corrupción campea en la vida americana de nuestros días. Donde no se obedece otra ley, la corrupción es la única ley. La corrupción está minando este país. La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas".
    (Al Capone opiniones vertidas al periodista Cornelius Vanderbilt Jr. en una entrevista publicada en la revista Liberty el 17 de octubre de 1931, unos días antes de que marchara preso)

7 comentarios:

OMIX dijo...

Ey sin dioses, estaba por cerrar un post sobre Jaime con la misma frase y justo la venís usar vos, ahora que hago

sin dioses dijo...

Usela, la frase es de Capone!

Verboamérica dijo...

Che, me parece que decirle neoduhaldista a Luciano es un poco demasiado.

sin dioses dijo...

Verbo lee los últimos post de Luciano hablando maravillas de la negra camaño.

Mauri K dijo...

No exageres, a mi me parece q vos tambien tenes que leerlo mejor.

sin dioses dijo...

Maur lee esto: "¿Hasta donde se puede hacer política presente sobre las matrices del pasado? Digo: ¿hasta qué punto el discurso de Estela Carlotto del 24 de marzo (para mí inesperado, mucho más esperable de Hebe) es algo más que un relato con el que una minoría política intenta interpelar forzadamente a mayorías que miran a la distancia la verdad de esos argumentos? Porque, decir que los de ayer son los de hoy está muy cerca de insinuar que aquella sociedad que apoyó es la misma de hoy; la que hoy no apoyaría al gobierno. Me preocupa mucho este flanco interpretativo que trata de ponerle pasado al presente de una coyuntura política, y no tanto a una reflexión sobre la memoria que debe estar menos condicionada al ocasional episodio kirchnerista"

Mauri K dijo...

Ta muy bien expuesto el pĺanteo, con mucho huevo.¿cual es el problema?