jueves, 28 de marzo de 2013

Siempre Ídolo, siempre Puma



“Yo no despilfarré dinero, me lo robaron”
La apasionante historia de vida del Puma, el ídolo canalla que supo disfrutar de la fama única que otorga el fútbol y que perdió todo lo que había ganado. Habla de sus ataques de pánico, de su inclinación política, de sus años de gloria y de cómo lo estafaron. Un mano a mano imperdible con Cruz del Sur.

   
Lalo Falcioni /  Diario Cruz del Sur


Nació en el barrio bonaerense de Villa Celina, en el partido de La Matanza, en una casa de trabajadores ubicada a metros del mercado central. Se ganó sus primeros mangos cociendo zapatos cerca del lugar en el que trabajaba su padre Cacho, y mientras cursaba los estudios secundarios fue empleado en una fábrica de alfajores y en otra de televisores. Como aquel protagonista del tango “El sueño del pibe”, llegó a primera, jugó en la selección y se fue a Europa, donde conoció “lugares que ni siquiera había soñado”. En el barrio de Arroyito de Rosario encontró su lugar en el mundo, pero los golpes de la vida lo devolvieron al sitio donde empezó su historia. Dice que es “feliz” trabajando en las inferiores del modesto club Yupanqui y “yendo de vez en cuando a ver a Central”. José Luis Rodríguez, el “Puma” -por asociación lógica con el cantante venezolano-, perdió todo el dinero que había ganado, pero ganó en consciencia política y social. Un día se levantó y pensó que se moría; pero sobrevivió y tiene mucho para decir.  


-Usted siempre tuvo fama de jugador conflictivo, ¿que había de cierto?


-Considero que he sido un jugador un poco complicado, me he peleado con varios técnicos y lo reconozco. Si volviera a empezar, me diría a mí mismo “tranquilizáte, pensá lo que vas a hacer”. Muchos técnicos me lo han dicho, como por ejemplo el Cai (Carlos Daniel) Aimar, que fue uno de los que más me enseñó.


-¿Cuál fue el mejor momento de su carrera?

-Muchos dicen que mi mejor momento fue en Deportivo Español, cuando salí goleador del campeonato y tuve la oportunidad de jugar en la selección. Pero yo digo que mi mejor momento fue en Rosario, porque ahí logré sentirme realizado como deportista por el cariño que me demostró la gente, que nunca voy a dejar de agradecer.


-¿Por qué cree usted que logró esta comunión con la hinchada de Central?

-Se dio más que nada por mi forma de ser. Para utilizar un término que ahora está muy de moda, yo era un poquito “vendehumo”. Sinceramente, cuando llegué yo pensé que iba a durar muy poco en Central, pero después las cosas me empezaron a ir bien y yo tuve la capacidad de interpretar lo que el hincha quería. Yo era un tipo que tranquilamente podía estar en el paravalancha, pero estaba en la cancha y me rompía todo en cada jugada. Además, a mí me gustaba aparecer en lugares donde no me esperaban, he ido a cumpleaños de hinchas que nunca había visto antes porque me invitaba algún conocido. Tenía la pasión del hincha y a la vez la responsabilidad del jugador profesional.


-¿Necesita darse de vez en cuando un baño de ese cariño que le profesan los canallas?

-Central fue y sigue siendo mi terapia. Yo la pasé muy mal hace algunos años, perdí todo el dinero que había ganado en mi carrera porque me lo robó la gente que me manejaba y tuve unos ataques de pánico que pensé que me moría. Empecé un tratamiento que duró mucho tiempo y cuando pude salir del momento más bravo empecé a viajar, de vez en cuando, de Buenos Aires a Rosario para ver a Central. Entonces mi señora empezó a notar que yo volvía muy mejorado de la cancha, me encontraba mucho mejor de ánimo. Ahora tengo 20 kilos de más, pero si aceptara todas las invitaciones que me hacen los hinchas de Central para ir a comer asados, creo que andaría por los 300 kilos, ja.    


-Cuénteme un poco más de esos ataques de pánico que sufrió

-Sucedió hace 6 o 7 años. Un día me levanté y pensé que me moría. Me pasó tres o cuatro días seguidos, sentía todo el tiempo que a mis hijos les iba a pasar algo y no lo podía controlar. Fui al médico desesperado, y cuando le conté a la doctora lo que me pasaba, enseguida me dijo “buscáte un psiquiatra”. Me hicieron todo tipo de estudios y empecé un tratamiento de 6 a 8 meses en los que fue fundamental el apoyo de toda mi familia.

-¿Por qué cree que llegó a esa situación?

-Hablando con mi psiquiatra, llegamos a la conclusión de que fue la acumulación de muchas cosas. La pérdida de mi casa, del departamento, del auto, la vuelta a la casa de mis viejos; todo eso yo lo fui guardando hasta que un día explotó, porque yo nunca fui de deprimirme o de aislarme. Vivíamos de un plan que tenía mi señora, mis padres y mis suegros me prestaban plata para mandar a los chicos a la escuela. Fue duro, pero por suerte pude superarlo.

-Usted estuvo muchos años en primera, jugó en Europa (en el Betis de España), en la selección, ¿cómo fue que perdió todo el dinero que ganó en su carrera?

-Yo he perdido plata porque me la han robado, no porque la he despilfarrado. He disfrutado del dinero que gané, pero mi error no fue malgastarla, fue no controlar a la gente que manejaba mi pase y mis papeles. En definitiva, la perdí porque me la llevó gente más viva que yo; en realidad no sé si llamarlos vivos o delincuentes. Y encima, en el momento que perdí ese dinero ya no tenía tiempo de recuperarlo porque estaba en la parte final de mi carrera.


-¿Es moneda corriente la gente que se sitúa alrededor del deportista famoso para sacar provecho?


-Sí, hay muchos “amigos del campeón” dando vueltas. Yo me enteré de que había perdido mucha plata porque mi abogado falleció. En ese momento saltó todo. También es cierto que se acerca mucha gente que se te hacen amigos, pero prefiero quedarme con los de verdad, los que también me acompañaron en las malas. Siempre hay un sinvergüenza dando vueltas, pero ya está, tiempo pasado.


-Usted se anima a contar cosas que muchos no se atreven; ¿conoce muchos protagonistas que han gozado de fama que sienten vergüenza de decir lo que les pasa?


-Sí, puede pasar, por supuesto. A mí todos me ven como un tipo extrovertido, pero en algunos aspectos soy muy tímido. Como por ejemplo para ir a pedir trabajo. Soy de decir la verdad, por ahí a algunos les da un poco de vergüenza contar las cosas que han vivido. A mí no, en los más mínimo. He pasado buenos y malos momentos. A todos nos tocan malos tragos y hay que superarlos, no queda otra. Porque cuando uno se bajonea, pasa lo que me pasó por ejemplo a mí, con esos traumas que por suerte pude superar.

-Usted reflejaba la imagen del jugador pintoresco, sin mayores preocupaciones fuera del fútbol. A partir de los problemas que tuvo, ¿se interesó por otros temas?

-Cuando a uno le van las cosas bien, deja pasar un montón de cuestiones que son importantes. Pero hará tres o cuatro años que me intereso por la política, por lo que le pasa al país. Ahora trato de ver todo, veo el programa “678” y también veo los otros noticieros, y después saco mis propias conclusiones. Siempre he sido peronista por mi viejo y tengo optimismo con lo que está haciendo este gobierno, aunque también tengo muchas cosas para criticarle. No es que soy fanático de (la presidenta) Cristina (Fernández de Kirchner); si asume otra persona y hace cosas buenas para el país, no voy a tener problemas en apoyarla. Lo que no me gusta son las agresiones, y a través de las redes sociales me han dicho de todo cuando mostré mi apoyo a algunas decisiones de este gobierno.

-Y antes, ¿se identificó con algún líder político?

-Yo voté a (el ex presidente Carlos) Menem y me hago cargo. Pensaba que eso estaba bien, pero después me di cuenta de las consecuencias que tuvo esa etapa para el país, de la pobreza que generó. Lo que yo rescato es que en esta etapa he vuelto a creer en la política, la veo más cercana a la gente, a los laburantes del barrio en el que vivo. Pero insisto, veo y escucho mucha agresión. Por ejemplo, en mi facebook muchos me dicen que soy un negro vago, que me mantienen con un plan y que por eso me manifiesto a favor de este gobierno. Eso me rebela.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La verdad que lei solo los 3 renglones finales porque no da para más y .... la verdad... duele!!! Ja