domingo, 30 de marzo de 2008

Cuando la libertad significa sitiar a la ciudad

El seminario neoliberal que alteró la vida de los vecinos

Volvió la calma a la zona aledaña a la Fundación Libertad, después de días de un inusual asedio policial.

El días después de concluido el encuentro internacional de líderes internacionales derechistas organizado por la Fundación Libertad, los vecinos y comerciantes de la zona céntrica aledaña a la sede convocante –y al hotel de cinco estrellas Ros Tower en donde se alojaban las comitivas–, todavía hacían comentarios, conmovidos, sobre los “días de locos” que tuvieron que vivir. “Nunca vi una parafernalia de seguridad igual”, dijo ayer un joven; “estábamos de rehenes y cuando volvíamos a casa teníamos que dar explicaciones de quiénes éramos y qué hacíamos”, se quejó una mujer. En tanto, un comerciante agregó, con fastidio, que durante las jornadas del evento fue “a pérdida” porque nadie podía ingresar a su negocio a comprar. Pero los más enfadados eran algunos vecinos de la torre que se ubica en Mitre al 300 y cuyo palier de vidrio resultó destruido durante las escaramuzas entre manifestantes y la Policía, el viernes por la tarde. “Queremos saber quíen va a pagar los daños y la reposición de vidrios; cuando la administración nos presente lo que costó el arreglo se lo vamos a pasar a la Fundación Libertad”, advirtió una de las habitantes del edificio, alterada por “los días de terror” que tuvo que soportar.

Los vecinos que viven en la zona céntrica aledaña a la Fundación Libertad (Mitre al 100) retomaban ayer la cotidianidad normal. Es que desde el miércoles pasado tuvo lugar durante tres días (pese a que el seminario en sí fue jueves y viernes), un cónclave internacional que trajo a polémicas figuras de la política neoliberal, como el escritor ex izquierdista y ahora ultraliberal Mario Vargas Llosa, el ex presidente de España José María Aznar –uno de los principales aliados de George Bush en la invasión a Irak por la falsa denuncia sobre las armas nucleares–, o el ex gerente de Coca Cola y ex presidente de México, Vicente Fox, entre otros personajes que gozan de poca simpatía popular y mucho menos por parte de las múltiples expresiones de la izquierda autóctona.

“Estuvimos casi cuatro días sitiados entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes en contra; fue una semana muy difícil”, contó una muchacha en un local comercial. “Aquí no venían los habituales clientes porque con el tránsito bloqueado y semejante despliegue policial nadie pasaba. Lo mismo le pasó a los otros negocios de la cuadra (Mitre entre Tucumán y Catamarca); si bien mantuvimos las puertas abiertas no vendimos casi nada”, añadió la empleada de un maxiquiosco.

“Esto fue algo impresionante, nunca vi una parafernalia de seguridad así, las tropas policiales súper pertrechadas y un ejército de tipos de saco y corbata conectados con un cable en la oreja y a la vez, todo el tiempo hablando por celulares. La verdad es que me arrepiento de no haberlo filmado y venderlo como película”, comentó con ironía el dueño de una casa de alquiler de videos.

En el bar de la esquina de Catamarca y Mitre también volvían a la tranquilidad y regresaban sus clientes habituales. “En esto días no venía nadie. Atendimos a varias personas que formaban parte de las comitivas de seguridad que hablaban con acento centroamericano, como si fueran cubanos o venezolanos, todos muy bien vestidos, pero no dejaban ni cinco centavos de propina”, relató una de las mozas.

Pero los más enojados fueron algunos habitantes de la torre de Mitre 348, frente al pasaje Zabala. “Nos sentimos avasallados y encerrados en nuestro propio hogar. Desde el lunes hasta hace un rato (por el sábado a la mañana) estuvimos con vallas frente a la puerta del edificio, con un ejército de policías que te pedían documentos y te hacían todo tipo de preguntas”, dijo Claudia, una de la vecinas. “Lo peor fue cuando se produjeron los incidentes y quedamos en el medio del choque, cuando el ingreso vidriado quedó destruido. Nos estamos planteando, con otros vecinos, hacer una reunión para exigir que los arreglos los pague la entidad organizadora del encuentro”, dijo la mujer. Es que el repudio de distintas organizaciones políticas y sociales al encuentro terminó a los piedrazos, con gases lacrimógenos y balas de goma, durante la tarde del viernes.

Uno de los vecinos acotó que “incluso hubo una manifestación de dirigentes de la comunidad vasca local al lado de la sede de la Fundación Libertad, en la plaza Guernica, que nadie sabe cómo logró romper el cerco de seguridad e hicieron un acto de repudio a (el ex presidente de España) Aznar pero fueron sacados del lugar rápidamente”.

http://www.elciudadano.net/NOTAS/nota.php?nombre=EDIM-30-03-2008-021#

2 comentarios:

Alejandro_83 dijo...

Muy interesante. Lo paradójico es que las molestias las ocasiona la gente violenta que obliga a tener que atrincherarse por el sólo hecho de pensar distinto. Los vecinos -y la comunidad toda- debería cargar sus tintas contra cualquier persona que ejerza violencia contra otra. En este caso los perdiosos moralmente son los grupos que arrojaron piedras y buscaron agredir.

sin dioses dijo...

Estoy de acuerdo con Ud. Alejandro, pero violencias hay de distintos tipos, que las fuerzas regulares, no dejen circular a los propios vecinos, de los lugares donde moran es violencia tambien.