martes, 5 de agosto de 2008

ROMA


La sala de prensa de la sede del gobierno italiano ha sido víctima de un ultraje.Los asesores de imagen del Presidente italiano Silvio Berlusconi tuvieron la gran idea de retocar la obra que se encuentra detrás de la mesa donde el Primer Ministro ofrece sus conferencias de prensa.Dicha obra,titulada La Verdad desvelada por el Tiempo, es una reproducción del artista del siglo XVIII Giambasttista Tiepolo.
La excusa que esgrimieron los pudorosos asesores del Presidente (o Padrino,como ustedes prefieran) fue que en el encuadre que utilizan las televisiones durante las ruedas de prensa se puede observar,con toda nitidez,el seno desnudo de la figura femenina,protagonista central de la obra y,que duda les cabe,esto puede herir determinadas sensibilidades que,al parecer,cuentan y mucho dentro de la moral a la italiana.Se pusieron manos a la obra y en un plis plas cubrieron el escandaloso seno con un piadoso velo,sin duda más inofensivo que la desfachatada desnudez imaginada por el sátiro Tiepolo.
Ayer,el mismo gobierno que se ruboriza ante la visión de un pecho de mujer,sacó a las calles de las principales ciudades de la península itálica tres mil miembros de su ejército para velar por la seguridad de sus paisanos,víctimas de todo tipo de delitos perpetrados,casi en exclusividad,por los inmigrantes gitanos-rumanos.O eso dicen,sobre todo desde los medios pertenecientes a Don Silvio,donde ser italiano de pura cepa es la mejor garantía de honestidad y decoro y,por el contrario,ser extranjero es sinónimo de delincuente y maleante.
Hoy,en la Bella Italia,se amotinaron novecientos inmigrantes,somalíes y cameruneses en su mayoría.Se hacinaban en un Centro para Inmigrantes,eufemismo que oculta verdaderas cárceles para personas que no cometieron delito alguno.Por supuesto,fueron reprimidos por las fuerzas policiales al punto de ver como un coche de las fuerzas de seguridad atropellaba a una mujer que sólo pretendía entrar en el paraíso del eurocentrismo.
Estas imágenes seguramente no ofenderán la sensibilidad de los pacatos tanos pues la mujer africana tapaba convenientemente su cuerpo sin que se pudiera apreciar ningún rasgo de su feminidad,aún después del atropello.
Hay muchas razones para desear no estar ciego.Una de ellas es poder contemplar la desnudez de los cuerpos y,particularmente,la visión de un seno de mujer que se ofrece.Los senos son nuestro primer alimento,nuestro primer refugio,nuestra primera calma contra el dolor,son el pan nuestro de los primeros días en este mundo.¿Cómo puede ofender a nadie verlos tal y como son?
Supongo que ciertas personas,sobre todo si son ilustres ciudadanos del pequeño estado Vaticano,prefieren ver otros cuerpos despojados de vestidos.Cuerpos de querubines y angelitos sin alas,menudos imberbes enseñando su niñez y su inocencia en los confesionarios de la Fe.

1 comentario:

Tere Marin dijo...

Da verguenza ajena no solo esto que comentas en tu artículo si no todo el tema de la inmigración y muchos etcs ,Europa que se llena la boca proclamando derechos.
Te posteo Cholo y moltes gràcies.
Tere Marin