domingo, 10 de mayo de 2009

CASTILLO EN EL AIRE

Tengo que reconocerlo. Esto de vivir en tierras lejanas genera contradicciones, bipolaridad diría. La mayor parte del año uno vive idealizando a su tierra y a sus gentes. A medida que pasan los meses vas encontrando más y más virtudes en tu imaginario de "lo de allá" y potenciando los defectos de tu tierra de acogida, siempre comparando con una vara de medir dulcificada por la distancia. Todo es ilusión, claro. Y cuanto más se acerca la fecha del breve regreso a los pagos que te vieron nacer, más te sumergís en esa fantasía de asados generosos, de vinos que los gabachos envidiarían, de que tu equipo le ganaría al mismísimo Barça de Guardiola casi sin correr y de la proverbial bondad y generosidad de nuestra gente.
Pero basta con llegar a Ezeiza para que ese castillo que construiste en tu mente se desmorone, dejando en su lugar esa casa medio en ruinas, medio tomada pero toda nuestra. Claro que esa casa tiene sus rincones confortables como ninguna otra pero aún desde allí se pueden ver las grietas y sentir la intemperie bajo techo. Mate en mano, vas recorriendo las habitaciones entre alegrías y espanto, siempre con lágrimas en los ojos, lágrimas que nacen a veces del amor, de lo que siempre estuvo ahí y a lo que añorás volver, y lágrimas que brotan del dolor, de lo que también estuvo allí desde siempre pero que no querés volver a ver.

Basta con abrir el primer diario o subirte al primer taxi para que todo vuelva a su lugar. Ahí te das cuenta de lo bien que hicieron su trabajo los uniformados, lo bien que lo continuaron en la última década del siglo pasado y lo bien que lo perpetúan los instaladores de discurso de hoy y de siempre. La mentira pegó fuerte en la sangre de mucha gente, de gente que ni sospecha que también son víctimas, condenados a arrastrar prejuicios que nublan la vista y el corazón, condenados a repetir frases huecas y mezquinas, a diferenciarse del otro siempre desde una altura superior. No se dan cuenta, no nos damos cuenta, que nos vaciaron la boca de preguntas y nos la llenaron de respuestas a medida de sus ambiciones. De sus fantasmas y sus odios. Y de sus miedos.

Escucho Inseguridad y escucho Negros cabeza, Boliguayos, Indocumentados. Escucho Vagos y escucho Choripaneros, Piqueteros, Negros de mieeeerrrrda. Escucho Perra, Botóxica, montos, y no escucho Presidenta. Escucho decir que todo está mal, peor que nunca, pero se lo escucho a los que no les va nada mal, a los gorditos, escucho a los peronistas de Perón hablando de dos demonios, de hijos de Bonafini viviendo en Europa, de que como mucho fueron ocho mil. Escucho Putos, escucho Faloperos y ya no quiero escuchar más.

Cierro oídos, pongo el mundo en mute y vuelvo a Ezeiza. Allí, atravesando distintas presiones en el despegue, voy destapando los oídos poco a poco y escucho otras voces, otras palabras. Palabras que hablan de amor, de solidaridad, de lucha en paz. Escucho las voces familiares, las voces de los amigos, de las amigas, el suave decir de una cerveza fría, el tierno sonido de un cuchillo atravesando un vacío que me llena la panza y el alma, el ruido sordo de un mazo de cartas listas para darme treintaitrés de mano, el aromático crepitar de un porro de cogollos, la música final de un mate que se acaba, el atronador grito de la popu cantando un gol de nuestros colores y las dulces armonías de cualquier canción de Spinetta. En ese momento, en ese preciso instante, cuando ya alcanzamos la altura y la velocidad de crucero definitivas para el viaje de regreso, empiezo a reconstruir aquel castillo desmoronado en el que viviré los siguientes meses hasta que vuelva a aquella casa medio en ruinas, medio tomada, pero enteramente mía.

10 comentarios:

sin dioses dijo...

Espectacular relato. A veces la casa se vuelve oscura y tomada.

De vierde man dijo...

Me encanta tu post. es la sensación que me aborda en ocasiones y la necesidad de cerrar los ojos, los oidos, ante el regreso de un pasado que parecia sepultado.

pupi espinoza dijo...

Muy buen relato. Ya sé lo que me espera en noviembre, después de 20 años.

Eduardo Real dijo...

Cholo: No por nada Cortázar se iba a París para extrañar Argentina :)

Todos Gronchos dijo...

Vos tenés suerte de irte, nosotros nos tenemos que quedar con los negros de mierda.

Demóstenes dijo...

Todos Gronchos, Ud. tendría que buscarse otro apodo, uno tipo el "Cara de Bolsa" ó directamente "El Bolsa" ó algo por ahí.
No le gusta "El Enmascarado Justicialero" ?.
Qué hace ahí adentro, lame el dulce de leche que quedó pegado de la docena de cañoncitos que se comió el domingo viendo fútbol ?.
Sabe qué, me preocupa, mire si tiene gripe porcina y se traga todos sus microbios solitos ?.
Salga de ahí adentro, chiquilín !

D-M-T
(yo digo "chiquilín" y tengo la carita del Demóstenes de Don Gato ... qué infantiles que estamos !)

Peronista de Perón dijo...

Che Groncho: interesantísimo lo de los monos. Ese tema del Egoismo y la Solidaridad deberían contarselo a Kirchner que en 5 años aumentó su patrimonio de U$S 6 millones a U$S 11 millones. Que fácil es opinar de la Argentina desde el exterior no? Que lindo que es ser dueño de la moral.

Groncho muy bueno tu post de hoy. Acá les dejo a los kirchneristas un videito sobre el matrimonio presidencial y su concepto de solidaridad

Tagarna dijo...

Peronista, tranquilo hombre, no pierda las formas. Lo de los monos está en otro post, comente ahí, y si se dirige al autor del post mejor. O acaso si el Groncho no comenta primero no le sale nada?
Y el post del Groncho está en otro blog, ahí como que se fue al carajo.

Martín LatinoameriKano dijo...

Espectacular. Ni mas ni menos.

No he estado afuera, pero siento lo mismo cuándo salgo a la calle y veo que hablan de cosas que no son ni parecidas a las que veo, y tremendo cuando decís que nos llenaron de respuestas a su medida y nos quitaron las preguntas. Es tal cual... pero bueno, tan es así que algunos se hacen llamar "peronistas de Perón" y hablan igual que Carrió.

Anónimo dijo...

Pero como! si sos kichnerista, como no vas a querer vivir en tu país y no en la decadente y capitalista europa?? Que bello es ser kichnerista, montonero, socialista y progresista tomando café en Las Ramblas!! Que se exilien los de la Hayek, Cato, Atlas, no los que aman y buscan la patria socialista! Que caretas por Dios...